miércoles, 22 de mayo de 2013

Fiesta de Pentecostés


"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse" (Hch 2, 1-4). 

La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí. 

Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual. Con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles (Cf. Hch 2). Gradualmente, se fue formando una fiesta, para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne, algo parecido a la Pascua. Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del Sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo. 

Nuestra Parroquia celebró el pasado fin de semana esta Fiesta, iniciando el sábado 18 de mayo mediante la reunión de diversos sectores de la Parroquia en diferentes puntos de la ciudad, a la entrada a cantón El Tránsito, en El Calvario y en la calle que lleva a la Unidad de Salud; luego de diversas oraciones y cantos cada uno de estos grupos se dirigió en procesión hacia la entrada a la ciudad, por la Escuela Emilio Urrutia, para luego unirse y hacer una sola manifestación de fe que se dirigió hacia la parte frontal de la Iglesia Parroquial, en donde se desarrollaron oraciones de gracias a Dios por los Dones del Espíritu Santo. 

Posteriormente se inició la Vigilia de Pentecostés, actividad para compartir la palabra de Dios y hablar sobre los dones y los frutos del Espíritu Santo, haciendo conciencia que debemos actuar a diario bajo la acción del Espíritu y de los frutos que vayamos produciendo. 

La actividad continuó el domingo 19 de mayo con la Eucaristía, donde se impartió el Sacramento de la Confirmación a más de 200 niños, niñas y jóvenes de la ciudad y sus cantones. 

Pidamos al Espíritu Santos nos conceda sus dones (Sabiduría, Inteligencia, Ciencia, Consejo, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios), estos son regalos de Dios que sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen, necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos; pidamos también poseer sus frutos (Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Fe, Modestia, Continencia, Castidad y Mansedumbre) que son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna y son tan necesarios en nuestra vida como en nuestra sociedad. 


Oración
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor; envía Señor tu Espíritu Creador y se renovará la faz de la tierra. 

OH Dios, que quisiste ilustrar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, obremos rectamente y gocemos de tu consuelo. 

Por Jesucristo, nuestro Señor Amén.

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